Sistemas de purgado: Purgador automático y válvula de purga

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La existencia de aire en el interior de una instalación de calefacción ocasiona diversos problemas en su funcionamiento. La solución a esto pasa por el uso de sistemas de purgado, como una válvula de purga, que ayude a su eliminación.

Los circuitos cerrados de calefacción y climatización tienden a “absorber” aire que viaja por el circuito, este puede presentarse completamente diluido en el fluido o en forma de burbujas


¿Qué vamos a ver en este post? 

 

¿Por qué eliminar el aire acumulado en las instalaciones?

Se dan varios problemas relacionados con la acumulación de aire en el circuito, originando problemas en las instalaciones. Podemos identificar los siguientes: 

  • Corrosión por oxígeno; el aire diluido es un elemento oxidante.

  • Bolsas de aire que actúan como una barrera e impiden que el agua llegue y circule como es debido por los emisores, pérdida de eficiencia de estos.

  • Mala circulación del circuito caloportador.

  • Cavitación en las bombas de circulación.

  • Ruido del aire que pasa por las tuberías.

La única manera de evitar las consecuencias negativas de estas bolsas de aire es disponer de sistemas de purgado, como una  válvula de purga, en el circuito. Esto permite vaciar el aire evitando que salga la menor cantidad de agua al exterior.

 

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¿Por donde entra el aire al circuito cerrado de calefacción o climatización?

  • Con el agua cada vez que se llena un circuito cerrado. Si la instalación es nueva y no es necesario reponer el agua del circuito no suele dar problemas el aire dado que una vez puesto en funcionamiento el sistema se procede al purgado y no entra mucho más aire en la red.
  • En instalaciones viejas a través de poros
  • En pequeñas cantidades en las uniones o por la “porosidad de la tubería”

 

Una válvula de purga de aire es un dispositivo situado en la red de calefacción (lo más elevado posible). En instalaciones de pequeño tamaño, se puede recurrir a purgadores manuales o automáticos en varios puntos de la instalación, lo habitual es poner un purgador manual en cada radiador para su purgado y purgadores automáticos en la ida y el retorno de calefacción en el punto más elevado posible y accesible para su mantenimiento (con el tiempo pueden gotear), en posición vertical con el tapón de purgado abierto.

 

El purgador manual consiste en una aguja que al desplazar un volante deja salir el aire hacia el exterior (normalmente se monta en la parte superior del radiador)

El purgador automático esta equipado con un flotador baja con la presencia de una burbuja de aire, abre el obturador dejando pasar esta hacia el exterior e impidiendo la salida de fluido caloportador

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En caso de que existan grandes cantidades de gases acumulados, existe la posibilidad de instalar una válvula conducida a desagüe que facilite el purgado. Tras una operación de purgado es muy frecuente ver que ha caído la presión en el interior del circuito, por lo que hay que llenar el circuito a la presión recomendada. En el caso de los fabricantes de calderas se suele recomendar llenar el circuito de calefacción hasta alcanzar una presión de 1,5 bar en frio (midiendo la presión con el agua del circuito sin calentar por la caldera).

Sistemas de purgado 

La válvula de purga y los purgadores son las dos herramientas básicas para la eliminación de aire dentro de un circuito, pero debemos tener en cuenta que el tipo de instalación existente puede condicionar el sistema de purgado a usar.

Purgador para conducciones hidráulicas de gran tamaño

Eliminar el aire de grandes conducciones hidráulicas requiere, en la mayoría de ocasiones, ir más allá del uso de una válvula de purga o un purgador de  aire.

Cuando el purgado debe realizarse en grandes instalaciones de calefacción central, puede optarse por la instalación de desaireadores. Se trata de dispositivos que separan las microburbujas que se forman en el agua cuando sube la temperatura, y que al desprenderse pueden formar bolsas de aire. 

 

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Los desaireadores pueden ser estáticos o dinámicos.  Los primeros (los más comunes) eliminan las burbujas en instalaciones. Se intentan instalar en los puntos donde se alcanzan temperaturas más elevadas y de menor presión del circuito.

En los dinámicos, se toma agua caliente a la salida de la caldera, cuando está en su punto máximo de temperatura, y se le baja la presión de manera drástica para que desprenda los gases acumulados. 

 

Válvula de bola o grifo situada en la instalación para purgar el aire o el agua

Aunque el mecanismo de un purgador y el de una de bola son muy diferentes, hay que tener en cuenta que estas últimas también pueden ser una opción para hacer un purgado de un sistema de calefacción. Su uso está recomendado, sobre todo, en los casos en que hay una gran cantidad de aire en el circuito.

Si la válvula esta bien situada permitirá evacuar el aire acumulado al abrirla de manera gradual (cuando casi ya no sale aire y empieza a salir el agua se cierra la válvula). Las válvulas de bola empleadas para purgar el aire reciben el nombre de válvula de purgado (instaladas en la parte de la instalación).

Sistema de drenado 

No podemos confundir el purgado de los sistemas de calefacción que se realiza con una válvula de purga de aire con el drenado. Este procedimiento es, en esencia, el vaciado de la instalación, que puede ser total o parcial dependiendo del objetivo con que se realiza. Para llevarlo a cabo se recurre a una válvula de drenado, que se ubica en la parte inferior de la instalación y que, siempre que sea posible, debe ir conducida. Su función esencial es reducir el volumen de agua del interior del circuito hasta su vaciado.

Un circuito de calefacción es recomendable que se vacíe en caso que no vaya a usarse durante un largo periodo de tiempo. De esta manera, se evitan problemas como la corrosión o la oxidación de las tuberías debida a la presencia del agua acumulada. Igualmente, si se encuentra en un lugar donde se producen grandes heladas por el clima, el drenaje evita que la instalación llegue a romperse. Por supuesto, esta operación será también necesaria en caso que se vayan a realizar tareas de mantenimiento.

En definitiva, el purgado del sistema de calefacción es un requisito indispensable para lograr el correcto  funcionamiento del circuito, eliminando las posibles bolsas de aire acumuladas. El uso de una  válvula de purga es un requisito fundamental a la hora de llevar a cabo este procedimiento.

 

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